BUSCADOR DE ACEITES, GRASAS Y ACIDOS GRASOS

viernes, 28 de noviembre de 2008

14 Acidos Grasos Esenciales

14. ÁCIDOS GRASOS ESENCIALES

 

14. 1. CONSIDERACIONES GENERALES Y ANTECEDENTES HISTÓRICOS

 

Un siglo de investigación - Sorprendentes y útiles descubrimientos.

 

La noción de la necesidad y la importancia de ciertas grasas para la salud data de 1877 tiempo en que el célebre dermatólogo británico Tilbury Fox escribió que “nada podía reemplazar el aceite de hígado de bacalao en el tratamiento de eccema y algunos pruritos importantes y rebeldes”. Tiempo después Hansen, pediatra de la Universidad de Minnesota observó la semejanza entre la deficiencia de ciertos ácidos grasos y el eccema caracterizado por rojez, hinchazón y descamación.

 

Sin embargo, la historia que nos ocupa como una serie de acontecimientos y descubrimientos estrictamente científicos se inició a principios del siglo XX y se encuentra entroncada con el desarrollo de dos investigaciones científicas aparentemente no relacionadas.

 

La primera investigación fue conducida por los bioquímicos, Evans, George y Mildred Burr, de la Universidad de Minnesota y condujo al descubrimiento de los ácidos grasos esenciales. En 1929 se informó por primera vez sobre su descubrimiento, y como mencionamos previamente, se les denominó vitamina F. El segundo acontecimiento científico de gran relevancia llevó al hallazgo posterior de las prostaglandinas PGs y de otros compuestos relacionados, conocidos actualmente como mediadores lipídicos o eicosanoides; sustancias a las cuales deben los ácidos grasos esenciales parte de su crucial importancia.

 

En efecto, G. O. Burr Y M. M. Burr documentaron en 1929 el descubrimiento de una “enfermedad carencial” en ratas mantenidas con una dieta privada de grasas, cuyas consecuencias podían revertirse mediante la provisión de ácido linoleico AL y araquidónico AA. El síndrome fue clasificado como un trastorno por deficiencia de ácidos grasos esenciales y se caracterizó por: un importante deterioro de la piel y caída del cabello, como si se tratase de un envejecimiento acelerado, fragilidad capilar, alteraciones en la reproducción, y la lactancia, degeneración de las vesículas seminales, atrofia tiroidea y adrenal, depósitos de colesterol en varios tejidos, hematuria, necrosis hemorrágica renal, etc. (9)

 

Como ya he mencionado, los mamíferos no poseen las enzimas necesarias para desaturar las posiciones de los carbonos 3 y 6 de los ácidos grasos, por lo que no cuentan con la capacidad de sintetizar ácidos grasos poliinsaturados omega 3 y omega 6,  y por lo tanto, solo son capaces de sintetizar ácidos grasos como el palmitoleico (omega 7) o el oleico (omega 9), los cuales poseen una sola doble ligadura en las posiciones omega 7 y omega 9, respectivamente. En el hombre, los ácidos linoleico (omega 6), y alfalinolénico (omega 3) deben conseguirse ya formados, de sus fuentes vegetales naturales, los derivados más alargados y más infatuados de estos dos ácidos grasos pueden ser elaborados por el organismo, pero, en muchos casos y condiciones especiales, las cantidades que fabrica el cuerpo humano resultan insuficientes para mantener y/o restaurar la salud, por lo que deben ingerirse ya formados como complementos nutritivos. El AA (con 4 dobles ligaduras), que existe solo en bajas concentraciones en los vegetales, puede sintetizarse a partir del ácido linoleico adquirido de los alimentos, o bien obtenerse preformado de las carnes rojas, huevos y lácteos. Algunos aceites vegetales como el de cacahuate, contienen cantidades apreciables de acido araquidónico.i (10)

 

Los orígenes científicos de las PGs se remontan también al mismo periodo que estamos considerando. En 1930, el ginecólogo de Nueva York Raphael Kurzrok y el farmacólogo Charles Lieb comunicaron que el semen humano podría provocar contracciones o relajación del útero humano. Poco tiempo después (1935), Maurice Goldbratt en Inglaterra, y Ulf Von Euler, en Karolinska Institutet de Estocolmo, Suecia, extendieron éstos estudios y comprobaron que una o más substancias del flujo seminal humano y los extractos de vesícula seminales de carnero no sólo estimulaban toda una gama de músculos lisos, sino que podían además afectar la presión arterial de los animales en los que se inyectaban. En el estudio que data de 1935, Von Euler sugirió el nombre de prostaglandina para uno de dichos factores responsables de las mencionadas acciones biológicas (el otro fue llamado vesiglandina), dado que se consideró como provenientes del tejido prostático. (11)

 

Quince años después con el auspicio de Von Euler, Sune Bergström reanudó los esfuerzos de investigación en el Karolinska Institutet. En 1949 se comunicó la identificación de más de 30 prostaglandinas diferentes. (12).

 

Hacia finales de la década de los años 60s y tras numerosas investigaciones científicas que duraron más de diez años, realizados por D. A. Van Dorp y colegas en el laboratorio Unilever de Holanda,  B. Samuelsson, Philip F. Beal, Gúnter S. Fonken, John E. Pike de los laboratorios Upjohn de EE. UU.; Alfred Weinheimer y Robert Spragin, de la Universidad de Oklahoma, quedó bien establecido que los mediadores lipídicos agrupados bajo el nombre común de eicosanoides, son derivados de los ácidos grasos esenciales de configuración cis-cis; se descifró su estructura química, sus vías metabólicas, su papel como hormonas autocoides, su implicación en diversos procesos patológicos, así como sus usos terapéuticos; la influencia de otros nutrientes en su metabolismo, y la posibilidad de utilizar los conocimientos alcanzados, para diseñar medicamentos alopáticos para tratar enfermedades inflamatorias y por último la posibilidad de influir mediante manipulaciones dietéticas en la formación y equilibrio de los diferentes eicosanoides. (13, 13-A)

 

Todos esos esfuerzos fueron premiados el 10 de diciembre de 1982 cuando el Rey Carl Gustav XVI de Suecia concedió el Premio Nobel de Medicina a  Jonh  R. Vane, Sune Bergström y Bength Samuelsson por sus descubrimientos que permitieron comprender como los eicosanoides controlan virtualmente todos los aspectos de la fisiología humana. Irónicamente el científico que los descubrió inicialmente, Ulf von Euler, no recibió reconocimiento alguno en la concesión del Premio Nobel. (14)

 

Actualmente se han realizado y se siguen efectuando miles de estudios científicos que incrementan cada vez más el bagaje de conocimientos sobre cómo y por que los ácidos grasos esenciales, sus derivados, y otros elementos nutritivos relacionados a su metabolismo, son necesarios para la salud, la prevención de enfermedades crónicodegenerativas, y sus implicaciones terapéuticas en un sin número de padecimientos, así como el peligro de nocividad y toxicidad que los ácidos grasos artificiales cis-trans, e hidrogenados,  representan para el organismo humano.

 

A continuación se describen diversos conocimientos establecidos hasta ahora, sobre los ácidos grasos esenciales.

 

 

14.2. DEFINICIÓN DE LOS ÁCIDOS GRASOS ESENCIALES

 

Estrictamente hablando existen solamente dos ácidos grasos esenciales los cuales se distinguen por tener 18 átomos de carbono y dos dobles ligaduras de tipo cis; en el ácido linoleico (AL) a partir su carbono omega 6 y en el ácidos alfa linolénico (AAL) a partir del carbono omega 3. Estos dos ácidos grasos constituyen la cabeza de fila de dos las dos familias de numerosos ácidos grasos, denominadas omega 3 y omega 6.

 

A partir de estos dos ácidos grasos esenciales, el organismo humano es capaz de sintetizar sus derivados más largos (cadenas de 20 carbonos) y más insaturados (de 3, 4 y 5 dobles ligaduras de tipo cis) denominados también: ácidos eicosanoicos.

 

A partir del ácido linoleico se pueden sintetizar por ejemplo, los ácidos eicosanoicos (de 20 carbonos), araquidónico AA y DHGL, y del ácido alfalinolénico se puede sintetizar el ácido eicosanoico llamado eicosapentaenoico (EPA).

 

Por lo tanto, los ácidos grasos esenciales son necesarios para la producción de los eicosanoides, sustancias vitales, sumamente potentes, cruciales y necesarias para mantener la comunicación celular y la homeostasis, para que los más de 100 billones de células se adapten a su entorno y puedan vivir en armonía. Utilizando el DHGL como materia prima se sintetizan los eicosanoides de la serie UNO, del AA se sintetizan los eicosanoides serie DOS y a partir del EPA se sintetizan los eicosanoides de la serie TRES.

 

Estructura de los ácidos grasos eicosanoicos: araquidónico (AA); eicosapentaenoico (AEPE). Se indican las bases de la nomenclatura delta (con Δ1 en COOH y omega (con ω en CH3 terminal) que se emplea para su designación abreviada. Los números 20:4 y 20:5 señalan el número de átomos de carbono y de dobles ligaduras de la cadena, respectivamente.

 

C:\Users\Owner\Pictures\Tesis\AGT 04.jpg

 

Figura No 11.

Tomada de: Gimeno, A. L, Gimeno, M. A. F., Lazzari, M. A., Terragno, A. G., Terragno, N. A., Prostaglandinas y Compuestos Relacionados (Buenos Aires, Argentina: Editorial El Ateneo, 1989) 8. ISBN: 950-02-0278-6.

 

Los AGEs de configuración cis-cis son indispensables también para mantener la fluidez, elasticidad, permeabilidad y funcionamiento eléctrico de las membranas celulares. (15).

 


i Adelle Davis explicaen su libroRecobremos la Salud,que incluso, el término araquidónico,se deriva dela palabraArachis, nombre botánico del cacahuate, debidoa queel aceite de cacahuate, contiene cantidades apreciables de eseácido graso. Davis, A.,Recobremos la Salud(México: Editorial Diana, 1987). ISBN: 968-13-2918-X. ---------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------------

Wikipedia

Resultados de la búsqueda

Entradas populares